13 de diciembre de 2018
Bueno,
digamos que es la segunda vez que intento escribir, a ver si consigo algo antes
de que se me pete el ordenador. Estoy aquí, ya por segunda vez, porque dicen
que si escribes lo que sientes, va a hacer que te sientas mejor. Yo ya no sé si
es verdad, pero no sé que hacer ahora mismo. Solo tengo ganas de llorar, me
duele la cabeza, y veo que mi vida es un
pozo sin fondo. Puedo entender que todo esto sea cosa de mi cabeza, y
joder, que le den. “Siempre ha sido una niña muy lista”, “Tú puedes con esto,
puedes ´con lo otro”, “Venga Sandra, que tienes capacidad de sobra”. Pues muy
bien, esa cabecita tan lista se encuentra ahora en un pozo, hundida, sin ningún
atisbo de poder salir para arriba. Me gustaría contar cómo empezó esto, pero ni
yo misma lo sé. Podría ponerme a pensar, y consigo recuperar algunos momentos
en mi memoria. Digamos que todo esto empezó el día que dejé de ser yo misma, la
luchadora, la tía a la que nadie pisaba. Bueno, nadie, eso de nadie, dejémoslo ahí.
No estoy segura en que etapa de mi vida empezó todo, por lo que no estoy segura
del cuando, pero sí del como. Del como me sentí, y del como me siento. Podría
decir que es algo difícil de explicar, pero en realidad, no lo es. Es básico, y
claro, como el agua; ¿Qué me pasa? Bueno, pues me pasa que desde hace algún
tiempo, mis emociones están descontroladas; Lloro mucho más que una persona
normal, lloro por algo triste, pero también por algo bonito. Lloro cuando algo
me emociona, lloro cuando algo me hace reír mucho, y asi, constantemente. Otra
cosa que siento es que todo se me atraganta, el mínimo problema, es un mundo, y
un problema de verdad, un problema grande, como el fue el cancer de mi madre,
me hizo más fuerte. ¿Por qué? No tengo ni idea la verdad. A parte de todo esto,
una parte de mi cabeza piensa por si sola, bueno, a fin y al cabo soy yo, claro
está, pero ante ese yo que piensa, soy incapaz de hacer nada, incapaz de
controlarlo, él me controla, él es el que hace que tenga ganas de llorar, de hacerme
daño, a mi y a la gente que me rodea, ese mismo yo que me dice que la solución
más fácil sería quitarme del medio.
Estoy
cansada, cansada de estar triste, de estar sola, de ser un lastre, de estar
siempre llorando… La gente que me quiere, la gente que me rodea, tiene que
aguantar como me vengo abajo dos o tres veces por semana, gritando que todo es
una mierda, que ya no puedo más. Bonita frase: “Ya no puedo más”, ¿Cuántas veces
la habré repetido? Bueno, pues he de deciros, o decirte, o decirme, porque todavía
no se quien leerá esto, que sí puedo, (matizo que si puedo, es porque no quiero
que la gente de mi alrededor sufra, si fuera solo por mi ya me habría quitado
del medio) parece que mi cabeza se ha acostumbrado a sufrir. Ay sufrir, que bonita palabra también, ¿Sabéis
lo que es que os amputen una pierna? Yo tampoco, pero estoy segura de que
preferiría ese dolor, al que he sentido con alguno de mis ataques; He llegado a
quemarme con el metal ardiendo de un mechero, y ¿Sabeis que? Me ha aliviado,
ese dolor tan intenso, dolor físico, claro, ese precioso dolor consiguió
aliviarme el que tenía en la cabeza. Sé que hay mucha gente que no llegará a
entender nunca esto, y no les culpo, de hecho, me alegro por ellos. Pero os puedo
asegurar, que ese dolor del que os he hablado, no se lo deseo a nadie. Supongo
que sabréis que todo está en la cabeza, pues haceos a la idea por un momento, solo
imaginaos, por lo que tienes que pasar cuando en vez de tu pierna amputada, tu piel,
tus muelas… Es tu cabeza la que está sufriendo, tanto el foco como el transmisor
del dolor están en el mismo sitio. Y entonces… BOOM, tus deseos por quitarte del
medio van en aumento; Esto no se te va a pasar con un ibuprofeno, esto se te va
a pasar cuando tu dichosa cabeza quiera, y en fin, a veces llega a ser un poco
cansina.
Hoy os
cuento esto, con los ojos llenos de lágrimas, porque necesitaba liberarme, necesitaba
expresar un poco lo que sentía, aunque se que tampoco me va a servir de mucho.
En fin, habrá que dejar pasar otro día más.
Comentarios
Publicar un comentario